No os embriaguéis con vino; antes bien sed llenos del Espíritu.

Bendecido martes.

Predicar la palabra de Dios, muchas veces no va a caer bien, incluso en personas que se dicen ser «Cristianas».

Esto se debe a que muchas veces, las personas, inclusive aquellas que ya conocen de la Palabra, la utilizan a conveniencia.

Aplica para los demás.. Pero no para ellos. Esto no debe ser así en nosotros, como Cristianos genuinos.

Efesios 5:18-19, nos lo dice claramente:

No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu.

En la Biblia, la embriaguez es un estado de intoxicación por el consumo excesivo de alcohol que produce un comportamiento descontrolado, pérdida de razón y juicio, y lleva al libertinaje, y está explícitamente condenada en la Escritura como un pecado que impide heredar el reino de Dios. La Biblia también usa la embriaguez como una metáfora de la ceguera espiritual o la distracción de las verdades divinas, contrastándola con el estado de una persona «llena del Espíritu» que demuestra autocontrol y una vida recta.

¿Cómo vivimos nuestras vidas día a día? Escuchemos, porque esta es una enseñanza que lleva a la verdadera libertad y paz que solo Él Padre Celestial, puede ofrecernos.

El mundo muchas veces intenta seducirnos con placeres momentáneos, con la bebida que borra la tristeza, la alegría y también el juicio. Perso esa embriaguez, aunque pueda parecer un escape, solo trae confusión, dependencia y una pérdida de dirección. Cuando nos embriagamos con vino, nos alejamos de la claridad que viene del Espíritu Santo, que siempre nos guía hacia la verdad, la justicia y el amor.

Y ¿Qué es ser llenos del Espíritu Santo? Es dejar que el Espíritu de Dios habite ennosotros, que nos fortalezca, que nos consuele y nos enseñe el camino correcto. Es caminar en humildad, en paciencia, en amor y en santidad.

Cuandoel Espíritu habita en nuestros corazones, la vida sellena de propósito y paz verdadera que no depende de las circunstancias externas.

Jesús nos dice: No pongamos nuestra confianza en las sustancia efímerasquesolo ofrecen una alegría pasajera. En cambio, seamos llenos de su Espíritu, pues Él produce frutos en nosotros: Amor, Gozo, Paz, Paciencia, Benignidad, Fe, Mansedumbre, Dominio Propio. (Gálatas 5:22-23).

La llenura del Espíritu es una elección, un compromiso de dejar que Él tome control de cada aspecto de nuestra existencia.

Recordemos, no nos dejemos dominar por lo que es pasajero. «No os embriaguéis con vino,» porque eso nos aleja del eje de la vida, que es aor y obediencia a nuestro Padre Celestial. En cambio, asegurémonos de llenarnos continuamente de su Espíritu, buscando oración, en la palabra y en la comunión con los hermanos, esa presencia poderosa que transforma corazones.

Nunca tenemos que olvidar, que el deseo de Dios para nosotros, es que vivamos con libertad verdadera. La libertad que viene del Espíritu nos da la fuerza para resistir las tentaciones, para no caer en la esclavitud del pecado y para andar en la justicia. Seamos valientes y decidamos dar ese paso cada día: entregarle nuestro corazón, ser llenos del Espíritu, y permitir que Jesús sea la fuente de nuestra alegría y fortaleza.

Que la gracia del Padre, y la llenura del Espíritu Santo sean siempre con ustedes. Caminemos en esa poderosa presencia, y jamás seremos afligidos por las sombras del mundo. Porque Cristo es la vida, y en Él hallarémos verdadera esperanza y libertad.

Amén.

Recuerda siempre que: ¡Eres un milagro!