Bendecido Jueves.
Dios persiste en acercarse a las personas rebeldes y las llama para que vengan a Él, incluso cuando experimentan las consecuencias del pecado.
Muchas veces, las dificultades de la vida son consecuencia de nuestras propias elecciones.
Dios no es ajeno a nuestros problemas y traumas. Tampoco se queda de brazos cruzados cuando las personas enfrentan a las consecuencias de sus pecados.
Los estragos del pecado no anulan la compasión de Dios por los pecadores, aún cuando Su justo juicio cae sobre ellos.
El Dios Todopoderoso toma la iniciativa para advertir sobre el precio del pecado y llamar a los pecadores hacia Él. Las dificultades son una invitación a responder a Dios. Cuando le entregamos nuestro dolor con humilde arrepentimiento, Dios nos levanta para conocerlo e, incluso, hablar por Él.
Estas son unas porciones de las notas de la lección 1 del estudio que estoy llevando de Exilio y Regreso de BSF.
En las Escrituras, vemos que Dios busca y habla a aquellos que se han apartado, que se han rebelado contra Su amor, y su voluntad. Como los hijos de Israel, que muchas veces se apartaron y se tornaron en desobediencia, sin embargo, Dios nunca dejó de buscarlos, de hablarles y de ofrecerles Su gracia.
En Éxodo 34:6-7, se nos revela la misericordia de Dios: «El Señor, el Señor, Dios compasivo y misericordioso, paciente, lleno de amor leal y de fidelidad, que mantiene su amor a miles y perdona la maldad, la rebelión y el pecado.» Aunque Israel se alejó, Dios buscó en cada momento su regreso. Su corazón de Padre no se cansó de llamar y mandar profetas para hablarles, esperando que volviesen a Él con corazones sinceros.
Dios no se complace en la rebelión, pero tampoco se aparta del que se ha extraviado. Él los llama por su nombre, les habla en medio del silencio, y en momentos de duda o desaliento, su voz sigue buscando oídos dispuestos a escuchar. La rebeldía no la ve como algo irremediable, sino como una oportunidad para revelar Su amor infinito y la transformación que puede hacer en un corazón arrepentido.
Recordemos siempre que Dios busca y habla a los que más le necesitan, los que están perdidos, los rebeldes, los indiferentes o los caídos. Porque Él ha venido a salvar a los pecadores, a traer luz a las tinieblas, y a dar esperanza a los corazones quebrantados. Así como en Mateo 11:28-30 dice: «Vengan a mí, todos los que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso.»
Nunca dudemos del amor de Dios.
El nos llama, nos busca y desea caminar con nosotros en cada paso del camino. No importa cuán lejos hayamos estado, Él siempre está dispuesto a perdonar, a restaurar y a renovar. Solo necesitamos escuchar su voz y volver a su amor, porque Él busca y habla a todos nosotros con infinita misericordia.
Dios te bendiga y te guarde.
Recuerda siempre que: ¡Eres un milagro!