Bendecido Jueves
Qué alegría tan grande en el cielo se siente al celebrar tres años y dos meses de amor, fidelidad y compromiso con Nancy Grisel García Villanueva. Este tiempo es una evidencia del amor que Dios ha sembrado en nuestros corazones y de cómo Él ha guiado nuestros caminos, fortaleciendo nuestra unión en medio de las pruebas y las bendiciones.
Recordemos siempre que el amor verdadero no es solo una emoción, sino una decisión diaria de entregarse mutuamente, de ser pacientes, de perdonar y de buscar a Dios en todo momento. Porque el amor que proviene de Dios, como dice Su Palabra, «todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta» (1 Corintios 13:7). Cada día que han compartido ha sido una oportunidad para crecer en esa gracia, para aprender a amarse como Cristo amó a la iglesia.
Este tiempo juntos también es un reflejo de la fidelidad de Dios, que nunca abandona a aquellos que confían en Él. Él los ha llevado de la mano, preparándolos y confirmando que en Él hay seguridad, esperanza y paz. Es importante recordar que la unión en el matrimonio es un pacto sagrado ante Su presencia, un compromiso de amor que requiere de Su ayuda constante.
En estos años hemos construido recuerdos, hemos superado obstáculos y hemos fortalecido nuestra fe en Cristo, el centro de todo. Jesús nos anima a seguir en ese camino, a seguir buscando la gracia y la misericordia de Dios todos los días. No olvidando nunca agradecerle por las bendiciones recibidas y confiar en que Él tiene aún más para nosotros.
Celebremos con gratitud y gozo, sabiendo que cada momento es una oportunidad para seguir viviendo ese amor que Dios mismo dio como ejemplo. Que en cada paso, en cada palabra y en cada gesto, podamos reflejar la bondad, la paciencia y el perdón de Dios.
Y recordemos, que en el tiempo de Dios todo se perfecciona y todo cobra sentido. Sigamos confiando en Su plan, sabiendo que Él tiene lo mejor preparado para nosotros. Cristo nos bendice y nos acompaña en cada camino que decidamos seguir, siempre con amor, paciencia y fe en nuestro Padre celestial.
Felicitaciones por estos años de amor, y que vengan muchos más bajo la protección y la gracia del Señor. Amén.
Recuerda siempre que: ¡Eres un milagro!