Efesios 5:15-16

Bendecido Miércoles.

Considero que esta sería una buena manera de avanzar en mi estudio personal de Daniel, un día a la vez tomar de manera segmentada los versículos de los cuales quisiera hablar y hacer mi devocional de esa manera.

No me alcanza el tiempo.. Vaya frase, cuántas veces hemos escuhado eso no? A todos se nos dan las mismas 24 horas cada día, si bien dormimos en mi caso de las 11:00 PM – 11:30 PM a las 7:30 AM mas o menos.. Un poco más de 8 horas es lo que trato de dormir diario.. A veces duermo más, a veces duermo menos.. Eso le resta a mis 24 horas y me quedan aproximadamente 16 horas.. Tengo que comer en algún momento también pero bueno.. El punto es aprovechar el tiempo lo más que podamos.

Efesios 5:15, dice: «Mirad pues con diligencia cómo andéis, no como necios, sino como sabios.»

En esta porción de la Biblia, Jesús, que mira con amor a cada uno de sus hijos, nos llama a vivir con cuidado, con una atención constante a cómo conducimos nuestra vida. La vida espiritual es un camino que requiere discernimiento, prudencia y una mirada fija en lo eterno, no en lo pasajero.

La palabra «mirad» indica la importancia de estar atentos, de no vivir de forma distraída, sino con conciencia de que nuestras acciones reflejan nuestro corazón y nuestra relación con Dios. La vida que llevamos, cómo actuamos, cómo tratamos a los demás y nuestras decisiones diarias, todo ello es un reflejo de si estamos caminando en la sabiduría divina o en la necedad.

Jesús desea que andemos como sabios en este mundo lleno de tentaciones, de engaños y de distracciones. La sabiduría verdadera proviene de buscar primero el reino de Dios y su justicia (Mateo 6:33). Cuando vivimos con propósito, en oración y en obediencia, podemos discernir qué caminos honran a Dios y cuáles nos alejan de Su voluntad.

No vivamos como necios, hermanos míos, que se dejan llevar por lo superficial, por las cosas temporales o las pasiones momentáneas, sino como aquellos que entienden la importancia de vivir con propósito y dirección divina. La necedad muchas veces lleva a nuestros pasos a caminos que destruyen la paz interior y el propósito eterno que Dios ha puesto en nosotros.

La verdadera sabiduría, que proviene de conocerle a través de su Palabra y de seguir su Espíritu, nos enseña a tomar decisiones que glorifican a Dios y que edifican a nuestro prójimo. Es una sabiduría que nos recuerda que somos peregrinos en este mundo y que nuestra verdadera ciudadanía está en los cielos (Filipenses 3:20).

Hermano, mira cómo andas. Pregúntate si tus decisiones, tus acciones, tus pensamientos y tus palabras reflejan la sabiduría que proviene de estar en comunión con Jesús. Camina con discernimiento en cada paso, con corazón humilde, buscando siempre la guía de su Espíritu Santo.

Nunca olvides que cada día es una oportunidad para caminar en la luz, para ser testimonio de su amor y para mostrar que su reino se manifiesta en la tierra a través de vidas sabias y rectas. Vive con intención, con propósito divino, y en todo, busca siempre honrar a Cristo en tu camino.

Confía en que, al depender de Él, te dará sabiduría abundante y caminos rectos. Camina, pues, con diligencia, sabiendo que en Él tienes la verdadera esperanza y la fuerza para vivir como hijo de luz en un mundo que necesita desesperadamente de su amor y verdad.

«Despierta, tú que duermes;
levántate de entre los muertos,
y Cristo te alumbrará.»

Recuerda siempre que: ¡Eres un milagro!