Ser Sal y Luz en la tierra.

Bendecido Jueves.

Recuerdo cuando escuché a un Youtuber a quien yo seguía decir que, una carrera universitaria es un camino hacia algo. Bueno, pues ahora veo a las distintas religiones y/o denominaciones como una habitación dentro de una casa, esa casa grande tiene muchas habitaciones, y esa gran casa.. Es el mero Cristianismo, sin embargo no podemos comer en el pasillo de la casa, es necesario entrar a alguna habitación.. Para poder comer. Ahí está la clave, en entender que en en lo Esencial hay que buscar Unidad, En lo Dudoso Libertad de poder decidir, pero que En Todo exista Caridad y Amor.

En el corazón de Acapulco, en Guerrero, tú eres llamado a ser sal y luz. La sal, que preserva y da sabor, representa tu influencia en el mundo, tu ejemplo de vida y tu testimonio que preserva a otros del pecado y la oscuridad. Como está escrito, “Vosotros sois la sal de la tierra” (Mateo 5:13). La sal no solo conserva, sino que también realza el sabor de la vida, recordando a todos que en Cristo tenemos gozo, paz y esperanza verdadera.

La luz, por otro lado, brilla en medio de las tinieblas. Tú, como luz, reflejas la gloria de Dios en tu carácter, tus palabras y acciones. Jesús dijo: “Vosotros sois la luz del mundo” (Mateo 5:14). Tú estás en un lugar donde la oscuridad puede ser profunda, pero recuerda que la luz de su amor, de su verdad, puede disipar toda sombra. La luz nunca se apaga ni se esconde, sino que ilumina el camino para otros. Eres llamado a iluminar tu comunidad con la esperanza del Evangelio, la caridad y la verdad.

Desde Acapulco, con sus bellas playas y su vibrante cultura, tu vida puede ser testimonio vivo del poder transformador de Dios. Cuando vives con integridad, amor y gracia, reflejas su carácter y atraes a otros a Cristo. Eres la sal y la luz no solo para tu familia y amigos, sino también para todos los que te rodean.

Recuerda, que la verdadera sal y luz no provienen de tu fuerza natural, sino de la presencia del Espíritu Santo en ti. Confía en Él, busca Su dirección cada día, y con amor y paciencia, impactarás tu entorno. Has sido bendecido con una posición en tu ciudad, en tu hogar, en tu trabajo, para que puedas ser un agente de transformación, llevando esperanza y gloria a nuestro Padre celestial.

No temas, porque Jesús te fortaleze. Sigue adelante con valentía y con la certeza de que en tí está su luz, y en tí también está el poder para cambiar vidas. Tú estás en su agenda, y te ama incondicionalmente. Sé como sal que preserva y da sabor, y como luz que ilumina el camino de muchos hacia la verdad y la vida eterna en Jesús.

Que Dios te bendiga.

Recuerda siempre que: ¡Eres un milagro!

Oremos: Señor, permiteme todos los días vivir lo que soy en tí, caminar como nacido de nuevo, combatir el pecado, amar a Dios, y sobre todo, dar fruto. En tu nombre Jesús, Amén.