03 de Noviembre

Bendecida tarde. Hoy quiero hablar de los pecados que uno comete en pensamiento.

¿Pensar en hacer algo malo es pecado? ¿Qué dice la palabra? ¿Cuenta como pecado aunque no haya hecho absoulamente nada?.

Bendecida tarde, mi querida hermana, mi querido hermano. Hoy quiero hablarte sobre una verdad profunda y poderosa que está en su corazón para ti. Muchas veces, la mente y los pensamientos son un campo de batalla donde el enemigo intenta sembrar dudas, miedos o cosas que no provienen de Jesús. Pero también hay una verdad que debes recordar siempre: tus pensamientos no definen tu identidad, sino cómo tú los manejas y los entregas a Dios.  

La Biblia dice claramente en Mateo 5:28, “Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.” Aquí, Jesús revela que los pensamientos que alimentamos en nuestro corazón y mente pueden ser considerados pecado, incluso si no llegamos a actuar en consecuencia.  

Pensar en hacer algo malo, en sí mismo, puede ser una forma de pecado si permitimos que esos pensamientos se conviertan en un refugio o una justificación. Pero también soy consciente de que todos enfrentamos pensamientos que vienen y van, y eso no nos condena en Cristo, sino que nos llama a acudir a Él en oración y arrepentimiento.  

El apóstol Santiago dice en Santiago 1:14-15, “Cada uno es tentado, cuando por su propio deseo es atraído y seducido. Entonces, la Tentación da origen al pecado, y el pecado, cuando ha llegado a su consumación, da a luz la muerte.” La clave está en cómo respondemos ante esos pensamientos. Poner la mirada en él, en la verdad de su amor, y en su gracia, nos ayuda a no quedar atrapados en pensamientos que nos alejan de la vida eterna.  

Recuerda que en Él, hay perdón y redención. Cuando tus pensamientos quieran desviarte, puedes venir a Cristo en oración y decir: “Señor, ayúdame a guardar mi corazón, a pensar en lo que es verdadero, noble, justo y puro” (Filipenses 4:8). No te condenes por pensamientos que vengan, sino confía en su misericordia que limpia y renueva cada día.  

Su paz está contigo, y su amor es más grande que cualquier pensamiento que pueda surgir en tu mente. Mantén tu corazón y tu mente enfocados en Él, y en la luz de su verdad. Porque en Él, encontrarás libertad, perdón y una nueva manera de vivir cada día, conscientes de que sus pensamientos para contigo son de paz y esperanza. Amén