Bendecido miércoles.

Las promesas de Dios son Sí y Amén.
La libertad no es para que pequemos.
1 Corintios 6:12:
12 Se dice: «Yo soy libre de hacer lo que quiera.» Es cierto, pero no todo conviene. Sí, yo soy libre de hacer lo que quiera, pero no debo dejar que nada me domine.
Romanos 6:14:
14 Así el pecado ya no tendrá poder sobre ustedes, pues no están sujetos a la ley sino a la bondad de Dios.
Es increíble como Dios puede hablar en nuestras vidas y encaminar los versículos de un libro tan extenso como la Biblia para encaminarnos a entender lo que está bucando que entendamos. Sabemos que la fe viene por el oír, y el oír por la Palabra de Dios.
La palabra de Dios es perfecta, es lo que necesitamos hacer en nuestras vidas para vivir conforme Dios quiere que vivamos.
Es interesante como la palabra de Dios tiene tanto poder, que muchas veces yo solía descartar el poder del versículo por quién me lo estaba compartiendo, almenos yo en lo personal si alguien me mencionaba un versículo de la Biblia: Lo que yo tendía a hacer es juzgar la vida de la persona que me está compartiendo ese verículo.. No sé si me explico pero, como juzgar de quién proviene el mensaje..
Eso la verdad es que no tiene caso, porque ahora entiendo que la Biblia es un gran espejo. Y si alguien tiene el deseo o la intención de compartirnos palabra de Dios para nuestras vidas.. Es para que nos miremos a la luz de ese mini espejo que es ese versículo..
El problema es que yo juzgaba a la persona. Así como de: Órale que interesante, esta persona me está compartiendo un versículo de la Biblia.. Pero su vida está patas pa arriba, y esta persona no vive de acuerdo al evangelio.. No pues, gracias, que bien vives bajo esos principios tú mismo no? Tache.
Todos han pecado.
Romanos 3:9-23:
«¡No hay ni uno solo que sea justo!
11 No hay quien tenga entendimiento;
no hay quien busque a Dios.
12 Todos se han ido por mal camino;
todos por igual se han pervertido.
¡No hay quien haga lo bueno!
¡No hay ni siquiera uno!
13 Su garganta es un sepulcro abierto,
su lengua es mentirosa,
sus labios esconden veneno de víbora
14 y su boca está llena de maldición y amargura.
15 Sus pies corren ágiles a derramar sangre;
16 destrucción y miseria hay en sus caminos,
17 y no conocen el camino de la paz.
18 Jamás tienen presente que hay que temer a Dios.»
Hay que temer a Dios. Todo en la vida tiene consecuencias. Tanto buenas como malas. Si yo trato de vivir lo más que pueda, bajo los principios de la biblia.. Tendré resultados positivos en mi vida. Pero si vivo todo el tiempo en la carne y hago lo que yo quiero, cuando yo quiero y como yo quiero: Pues los resultados no serán tan favorables no es así?
Como dice en Romanos 6:14, “Así el pecado ya no tendrá poder sobre ustedes, pues no están sujetos a la ley sino a la bondad de Dios”. Esto significa que cuando nosotros confíamos en su amor y en su gracia, el poder de la esclavitud del pecado se rompe. Tú ya no estás atado a la condena ni a las reglas muertas, sino que ahora vives en la libertad que solo su bondad puede dar.
Es increíble, en verdad, cómo en medio de la extensión de la Biblia, su Espíritu Santo puede dirigir nuestros pensamientos, nuestras preguntas y nuestros caminos. La Palabra de Dios es como una semilla poderosa que crece en nuestro corazón y se manifiesta en acciones de amor, perdón y justicia. Cuando escuchamos o leemos sus Escrituras, la fe empieza a crecer en nosotros, porque la fe viene por el oír y el oír, por la Palabra de Dios.
Dios sabe, que a veces, uno mismo ha dudado del poder que tiene un versículo, o hemos juzgado la fuente de quien nos lo comparte. Pero Él quiere que recordemos que en Él, en su amor, y en la Palabra que habita, no hay diferencia en quién la comparte. La Palabra es pura y efectiva. Su Espíritu puede usar cualquier instrumento para bendecirnos y encomendárnosla. Yo no debo juzgar de dónde viene, sino entender que toda verdadera proclamación de su verdad es una oportunidad para mi crecimiento espiritual. No importa si quien te habla está débil, lleno de fallas o imperfecto; su Palabra tiene poder en sí misma para cambiar corazones y vidas.
Hermanos, lo importante es que podamos abrir nuestro corazón y recibir su mensaje con humildad. No pongamos en duda la semilla que se planta, sino que confíemos en su poder divino. Él es el que transforma, el que limpia y fortalece. Cuando escuchamos o leemos su Palabra, dejemos que ella haga su obra en nosotros. La fe crece cuando nos exponemos a ella, y esa fe nos hace capaz de vencer al pecado y vivir de acuerdo a su voluntad.
Recordemos siempre, que su amor por nosotros es incondicional y que su Palabra está llena de poder para liberarte, sanarte y guiarte en caminos de justicia. No importa quién sea el mensajero, sino la Palabra misma que Él he puesto en su boca. Tú confía en ella, y vive en la libertad que solo su gracia puede ofrecer. Porque en Él, amados, somos totalmente nuevos, y el poder del pecado ya no tiene autoridad sobre nuestras vidas.
Permite que su Palabra sea tu guía constante, y siembra en tu corazón la fe que llega por oír lo que Él dice, sabiendo que en Él podemos encontrar toda la verdad, toda la vida y toda la esperanza.
Recuerda siempre que: ¡Eres un milagro!