Dios persigue a los necios orgullosos, revelando estratégicamente Su gloria de diferentes formas.

Bendecido Miércoles.

Hoy me estaba probando un pantalón de mezclilla y se me subieron y me picaron unas hormigas rojas en toda la pierna. Al principio me sentí muy irritado literalmente, con ganas de irme cuanto antes a bañar a mi casa, pero ya después me dio un poco de risa, me puse un poco de alcohol y le dí las gracias a Dios.

Porque Dios al que ama, corrige. Y me siento dichoso y bendecido por ser digno del amor de Dios y por su disciplina. Porque aunque yo no entienda por qué me sucede algo, sé que todo obra para bien, quizá esto me sucedió para dejar de pelear con mis seres queridos.. Porque me dí cuenta que al tener la sensación y molestia de las picaduras.. No quería ni que me voltearan a ver nadie, ni hablar con nadie ni nada. Y muchas veces así reacciono, como si estuviese todo mordido por hormigas.. De una manera amargada y sin tener a Dios presente.

Dios, en su infinita sabiduría y amor, persigue con fervor a aquellos que, en su orgullo, se apartan de Él. Desde el principio, Él ha revelado su gloria de muchas maneras, incluso a los que parecen rehusarse a reconocer su majestad. La Biblia nos enseña que Dios no deja a los orgullosos en su soberbia, sino que busca revelarles su grandeza para que puedan volver a su camino.

La gloria de Dios se ha revelado en la creación misma. Cuando contemplamos el cielo, las estrellas y la tierra, vemos su poder y su creatividad. Esto es un testimonio de su grandeza, y aún así, algunos ignoran esta evidencia evidente de su presencia. Dios, en su misericordia, revela su gloria en la belleza de la naturaleza, en los milagros cotidianos y en la provisión que da a todos. Pero para los orgullosos, estas manifestaciones pueden ser vistas solo como casualidades, sin reconocer la mano del Creador.

El amor de Dios también se revela en su paciencia y su búsqueda constante. Él persiste en llamar con misericordia a quienes se han enorgullecido y se han apartado, queriendo que conozcan su bondad y su poder salvador. La Biblia dice en Romanos 1:20 que «las cualidades invisibles de Dios, su eterno poder y su naturaleza divina, se han hecho claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de lo que se ha hecho.» Dios revela su gloria en la creación, pero también en la historia y en la vida de cada uno, con la intención de que volvamos a Él.

No obstante, la realidad es que algunos, en su orgullo, se niegan a humillarse y reconocer su necesidad de Dios. Es en ese momento cuando Dios persigue con justicia y autoridad. Él puede utilizar la prueba, la corrección y la gracia para mostrar su gloria de maneras diferentes. Puede permitir dificultades o enseñanzas que nos hagan reconocer que sin Él, no somos nada. En sus acciones, Dios muestra que es soberano sobre toda la tierra y que su gloria es suprema, incluso para aquellos que se niegan a rendirse ante su majestad.

El corazón de Jesús llora por aquellos que se alejan en su arrogancia, porque desea que puedan experimentar la plenitud de su gloria y salvación. La persuasión de Dios no proviene solo del juicio, sino también de su amor profundo. Él desea que todos volvamos a su lado y veamos cuán grandioso y amoroso es. La misma gloria que revela en su justicia y en su misericordia.. Es la que busca que reconozcamos, porque en su presencia hay plenitud de gozo y paz.

Recordemos siempre que la humildad es la clave para ver claramente la gloria de Dios. Cuando un corazón se humilla, la grandeza del Señor se revela con mayor claridad y profundidad. La humildad abre los ojos espirituales para ver la gloria en todas sus formas. Graba en tu corazón que Dios persigue a los orgullosos, no porque le guste condenar, sino porque desea que experimentemos su amor transformador y glorioso.

Por tanto, te invito a que confíes en la gracia infinita de Dios. Que nunca te olvides de que su gloria está en todas partes, y que Él busca revelar su majestad en cada uno de nosotros, esperando que nos humillemos y le rindamos toda la gloria. Porque en su presencia, los orgullosos pueden ser humillados y los humildes, exaltados. Amén.

Recuerda siempre que: ¡Eres un milagro!