Bendecido miércoles.
En el camino de la vida hay muchas sendas, pero solo hay una puerta estrecha que conduce al cielo.
Jesús, como la buena obeja, dice en Mateo 7:13-14: «Entrad por la puerta estrecha, porque ancha es la puerta y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella. Pero estrecha es la puerta y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.»
Es importante entender que esta puerta estrecha representa la verdad y la gracia que Jesús ofrece a todos los que creemos en Él. No es una puerta difícil de hallar para aquellos que desean sinceramente encontrarse conmigo. Porque Jesús es la verdad, el camino y la vida, y solo a través de Él se puede acceder al Padre celestial. Como dice Juan 14:6: «Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie viene al Padre sino por mí.»
Muchos buscan caminos que parecen agradables y fáciles, pero en realidad la verdadera vida eterna solo se obtiene siguiendo esa puerta estrecha que requiere compromiso, fe y arrepentimiento. La puerta estrecha requiere que renunciemos a nuestras propias preferencias y que entreguemos nuestro corazón a Dios con humildad y amor. Solo así cruzaremos el umbral hacia la gloria eterna.
El llamado es a no temer a lo difícil o lo incómodo, porque el que pasa por esa puerta encuentra en Jesús, alivio, esperanza y una vida llena de propósito. Ene Mateo 11:28-30: Cristo nos invita a todos: «Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas. Porque mi yugo es fácil, y mi arga ligera.»
Así que herman@s, les exhorto a que busquemos esa puerta estrecha con diligencia, que confiemos en Dios con todo nuestro corazón y entremos en la vida abundante que solo Cristo puede ofrecer. Recordemos que su amor nos guía y espera con los brazos abiertos para dar inicio a una relación llena de paz y esperanza eterna.
Recuerda siempre que: ¡Eres un milagro!