Súplica + gratitud = paz.

Bendecido lunes. Gracia y paz con ustedes.

Hoy es 15 de Septiembre. En mi calendario hoy dice: Grito de Dolores.

Según Google: El Grito de Dolores fue el llamado a las armas dado por Miguel Hidalgo y Costilla el 16 de septiembre de 1810, desde la ciudad de Dolores, México, que desencadenó la Guerra de Independencia de México. El evento, que ahora se celebra como el Día de la Independencia de México, implicó que Hidalgo convocara a su congregación a rebelarse contra el dominio español, lo que dio lugar a una lucha que duró una década y que finalmente consolidó la independencia de México.

En medio de la historia y las celebraciones de nuestro país, Cristo quiere guiar nuestros corazones hacia una verdad profunda, que puede traer paz en

cualquier circunstancia: La poderoza combinación de súplica y gratitud.

La súplica es esa oración humilde y sincera, que refleja nuestro reconocimiento de que dependemos completamente de la misericordia de nuestro Padre celestial. Cuando elevamos nuestras súplicas, estamos reconociendo que no tenemos todas las respuestas y que necesitamos de su ayuda, su guía y su amor.

Pero no basta con pedir; también debemos llenar nuestro corazón con gratitud. La gratitud es la respuesta de un corazón que ha sido tocado por la gracia divina, que reconoce en cada dádiva del Señor su amorosa presencia.

En Meto 7:7-8 Jesús nos dice: «Pedid y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá.»

En la versión Dios Habla Hoy: »Pidan, y Dios les dará; busquen, y encontrarán; llamen a la puerta, y se les abrirá. Porque el que pide, recibe; y el que busca, encuentra; y al que llama a la puerta, se le abre.

La oración con fe y humildad abrelas puertas del cielo, y al mismo tiempo, trae paz a nuestro espíritu cuando confiamos en que Dios oye nuestras súplicas y

nos da lo que es mejor para nosotros. A veces creemos que nosotros sabemos qué es lo mejor para nosotros.. Pero Dios es el que sabe verdaderamente qué es lo mejor para nosotros.

Romanos 8:26 – DHH – DHH

De igual manera, el Espíritu nos ayuda en nuestra debilidad. Porque no sabemos orar como es debido, pero el Espíritu mismo ruega a Dios por nosotros, con gemidos que no pueden expresarse con palabras.

Hoy, recordando esa fecha que marcó un momento histórico de lucha y esperanza en México, Jesús nos invita a reflexionar en nuestras propias vidas. La historia nos muestra que la libertad verdadera, la que trae paz duradera, comienza en nuestro interior, en nuestro corazón. Cuando venimos a Dios con súplica sincera y gratitud constante, enfasis en constante, no a veces, no cuando me apetece hacerlo, constante es diario.. Todos los días, sin descanso.

Es entonces cuando experimentamos una paz que sobrepasa todo entendimiento, una paz que solamente Él puede dar.

Que cada día sea una oportunidad para agradecerle por lo que ya ha hecho en nuestras vidas, y para pedir con fe por lo que aún necesitamos. Porque en esa combinación, en esa entrega humilde y en ese corazón agradecido, encontramos la verdadera paz que el mundo no puede darnos.

Que tengan un bendecido lunes, lleno de la gracia y paz del Señor, y que siempre recuerden que en Él hallamos nuestra esperanza y nuestra fortaleza.

Amén.

Recuerda siempre que: ¡Eres un milagro!